Llanto

Mamá ha muerto. No me lo quito de la cabeza. Ha pasado todo tan deprisa… No sé qué hacer, qué decir, cómo actuar. Ni de llorar, soy capaz. Mis pensamientos fluyen como el agua que llena la bañera. Sí, un baño me irá bien, he pensado hace un momento.

Debe de haber pasado una hora desde que mi marido ha salido hacia el parque con mis tres hijos. Me ha faltado ánimo para acompañarles. Al levantarme de la cama, tras la siesta, he pensado que podría aprovechar para ordenar la casa. Podría limpiar o cocinar ahora que los niños no están. ¿Leer, tal vez? No. Mejor un baño. Lo que necesito ahora es un baño, me he dicho.

Me desnudo y espero que la bañera se llene. Cierro el grifo. Al poner el pie en el agua siento cómo arde pero no me duele. Mamá ya no siente nada. Me tumbo con cuidado y al hacerlo noto cómo algo se me clava en la parte baja de la espalda. Es un patito de goma amarillo. Se lo regaló mamá a mi hijo Carlos hace sólo unas semanas, cuando cumplió los cuatro. Apoyo la cabeza en la tina e intento no pensar en nada. Dejo la mente en blanco hasta que oigo a unos niños jugar en el patio interior del edificio. El ruido entra por la ventana. Me fijo en que está asquerosa, igual que las juntas de la pared. ¿Hace cuánto tiempo que no limpio aquí?

Me sumerjo en el agua. Silencio sobre silencio. Saco la cabeza y me incorporo para alcanzar el gel.  Huele a mis hijos recién duchados, huele a felicidad. Me enjabono con una esponja de Frozen y me fijo que está llena de moho. ¡Qué asco! Tengo que tirarla, pienso. Termino de lavarme con las manos y noto la piel suave. También su piel me ha parecido suave al besarla en la frente esta mañana. Su piel estaba suave y también estaba fría.

—Ya está muerta. —Me lo ha dicho la enfermera en el hospital, justo antes de entrar en la UCI para verla por última vez. La mare ja és morta.

Oigo ruido en la entrada. Mi marido y mis hijos acaban de llegar. Noto unos piececitos acercarse al cuarto de baño desde el recibidor. Observo cómo el picaporte se mueve de forma insistente e imagino una manita al otro lado de la puerta.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out /  Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out /  Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out /  Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out /  Change )

Connecting to %s

This site uses Akismet to reduce spam. Learn how your comment data is processed.